NUNCA LLEVO FALDA PORQUE NO SÉ CRUZAR LAS PIERNAS es una protesta contra la normalización y control de nuestros cuerpos, así como contra la necesidad de encajar en patrones establecidos por y para el buen funcionamiento de un mundo determinado. Es el producto de la transformación de la rabia y enfado contenidos en un cuerpo insumiso, vulnerable y violento que se siente más allá de las limitaciones que se le imponen.

En escena, un cuerpo (niña y animal, mono y objeto sexual) resiste y juega exhausto. Su danza y la música que lo envuelve generan una tensión que es aligerada, por momentos, a través de palabras llenas de ironía y humor negro.

Esta pieza llena el espacio de energía y dedicación, pone al cuerpo en una situación de goce y sufrimiento constante, y activa preguntas sobre términos como “resistencia”, “poder”, “normas” y a su vez sobre la desinhibición y la desconexión como herramientas de supervivencia.

Con el apoyo de: @Karpintenria (Histeria Kolektiboa), Dantzagunea (Rentería), Sala Baratza (Vitoria) como proyecto premiado en la Noche Scratxes #9 y Sala Pradillo (Madrid). Beca de creación coreográfica del Gobierno Vasco de 2015 y parte de la edición de 2016 de Dantzan Bilaka.

Fue estrenado el 26 de mayo de 2016 en La Casa Encendida (Madrid) dentro del festival Le Salonnières. Posteriormente ha sido mostrado en Centro Azkuna, Bilbao; The English Theater, Berlín; Festival Dance in Response , Hamburgo; Festival Avant-Garten, K3, Hamburgo.


 


Acompañamiento artístico: Arantxa Martínez